Relieves

Los PAISAJES están definidos también por sus relieves, es decir, las formas que tiene la corteza terrestre, tanto en superficie como bajo mares y océanos. Se crean por factores propios de la corteza (llamados endógenos), como es la tectónica de placas; pero también por la acción de factores externos (o exógenos), como el viento y el agua, que moldean los territorios que atraviesan.

En la Tierra encontramos elevaciones -como cerros, sierras y montañas-, que pueden ser más o menos altas, de formación antigua o reciente, tener cumbres abruptas o más redondeadas, estar compuestas de distintos materiales, y encontrarse solas o en conjunto formando cordilleras.

Entre distintas elevaciones podemos hallar valles que suelen contener a los ríos producto del deshielo de las nieves de las montañas.

A su vez hay zonas planas, extensas y relativamente regulares, que pueden ser bajas -como en el caso de las llanuras- y altas -como una altiplanicie o meseta-. Existen también relieves costeros, como playas, acantilados, golfos o bahías, e islas que, cuando están agrupadas, forman archipiélagos. Y, como señalamos, existen relieves submarinos, que en ocasiones se parecen bastante a los que encontramos en las superficies emergidas pues hay cordilleras, valles y llanuras.

Es importante comprender que diferentes formas generan variaciones en las condiciones ambientales de un sitio y, por lo tanto, lo hacen más o menos favorable para determinados organismos vivos. Es así que el RELIEVE es un factor clave para comprender los ecosistemas que se desarrollan en cada sitio particular.